sevilla celta

En un partido que se presumía bastante igualado, el Sevilla pasó por encima de un Celta que lo tendrá muy difícil en el partido de vuelta. Cuatro goles son una renta demasiado abultada como para pensar en la remontada, aunque en el fútbol nunca se sabe. El partido llegaba como decimos con la presunción de que sería un choque igualado, y que la eliminatoria no se decidiría hasta el partido de vuelta, pero lo que se vió ayer fue a un Sevilla con una pegada impresionante y a un Celta que no supo aprovechar las pocas ocasiones de las que dispuso. 

El Sevilla ya pudo adelantarse en el marcador gracias a un penalti cometido por Sergi Gomez sobre Vitolo. Rubén Blanco repelió el lanzamiento de Gameiro con una gran intervención. Para su desdicha, en la última jugada de la primera parte el Sevilla se adelantó por medio de Rami con un gran remate de cabeza ante el que nada pudo hacer Rubén. La segunda parte fue un perfecto ejemplo de la pegada sevillista. Con el Celta echado arriba y dejando muchos huecos atrás, Gameiro no desaprovechó la ocasión y marcó por partida doble en dos acciones muy similares, sólo mano a mano con el portero, que resolvió de forma magistral. El cuarto tanto, obra de Krohn Dehli tambien fue de una factura similar.

Así pues la final se perfila como un duelo Barcelona – Sevilla, a no ser que obre el milagro en Balaídos. El Sevilla ha jugado 13 finales en los 10 últimos años y ayer realmente se notó su oficio en este tipo de partidos, controlando el tempo del mismo en todo momento y sabiendo perfectamente cuándo atacar y defender. El desenlace final, la semana que viene.

https://www.lamejorcasadeapuestas.es/wp-content/uploads/2016/02/sevilla-celta.jpghttps://www.lamejorcasadeapuestas.es/wp-content/uploads/2016/02/sevilla-celta-150x150.jpgApuestas ProNoticias
En un partido que se presumía bastante igualado, el Sevilla pasó por encima de un Celta que lo tendrá muy difícil en el partido de vuelta. Cuatro goles son una renta demasiado abultada como para pensar en la remontada, aunque en el fútbol nunca se sabe. El partido llegaba...